Implantes frente a dentaduras postizas | LYGOS DENTAL
Los implantes dentales son una solución más permanente y natural en comparación con las dentaduras postizas…
La resección apical (apicectomía) es una cirugía dental menor que elimina tejido infectado y una pequeña porción de la punta de la raíz cuando un diente aún presenta inflamación después del tratamiento de conducto. Al sellar el extremo de la raíz y eliminar la infección, el procedimiento puede preservar el diente natural y proteger el hueso y las encías cercanas.
Meta Title: Resección Apical (Apicectomía): Qué Es, Cuándo Se Necesita y Recuperación
Meta Description: Descubre qué es la resección apical (apicectomía), por qué se realiza después de un tratamiento de conducto fallido, cómo funciona la cirugía, sus principales beneficios y riesgos, y qué esperar durante la recuperación y el seguimiento.

La resección apical es un procedimiento quirúrgico endodóntico utilizado para tratar infecciones en la punta de la raíz de un diente. Se recomienda comúnmente cuando ya se ha realizado un tratamiento de conducto, pero el área del extremo radicular sigue presentando inflamación persistente, dolor o un absceso recurrente. El objetivo es sencillo: eliminar el tejido infectado y sellar la punta de la raíz para que las bacterias no sigan filtrándose al hueso circundante.
Los dentistas también pueden llamar a este procedimiento apicectomía. Con las imágenes modernas y la magnificación, puede realizarse con alta precisión, lo que mejora la comodidad y previsibilidad para muchos pacientes.
Tu dentista o cirujano oral y maxilofacial puede sugerir una resección apical cuando las opciones no quirúrgicas no son suficientes para resolver el problema. Esto suele ocurrir después de un tratamiento de conducto que no puede repetirse eficazmente, o cuando la anatomía radicular y las restauraciones existentes hacen que la retratamiento sea arriesgado.
La resección apical normalmente se realiza bajo anestesia local. Tras adormecer el área, el profesional realiza una pequeña incisión en la encía y crea una ventana en el hueso para acceder a la punta de la raíz. Se elimina el tejido inflamado y se recorta una pequeña parte del extremo radicular.
Luego se limpia y sella el extremo de la raíz con un material de obturación biocompatible para reducir el riesgo de reinfección. Finalmente, la encía se sutura de nuevo en su lugar. La mayoría de las citas duran entre 30 y 60 minutos, dependiendo de qué diente se trate y la complejidad de la raíz.

La principal ventaja es la conservación del diente. Mantener el diente natural puede favorecer la función masticatoria, la estabilidad de la mordida y la estética, especialmente en la parte frontal de la boca. Para muchos pacientes, la resección apical brinda una “segunda oportunidad” práctica para un diente que de otro modo sería extraído.
Como cualquier procedimiento quirúrgico, la resección apical conlleva riesgos potenciales. La mayoría son poco comunes y manejables, especialmente cuando el caso está bien planificado y se siguen las instrucciones postoperatorias.
La mayoría de los pacientes retoman sus actividades normales en uno o dos días, pero el sitio quirúrgico necesita tiempo para sanar. La incomodidad suele ser leve o moderada y puede controlarse con los medicamentos recomendados por el profesional. Los puntos normalmente se retiran entre 7 y 10 días después del procedimiento, a menos que se utilicen suturas reabsorbibles.
Contacta con tu clínica dental si tienes sangrado abundante, hinchazón creciente después de los primeros días, fiebre o dolor que no mejora.

La resección apical se considera generalmente cuando el diente aún puede salvarse y tiene suficiente estructura sana para funcionar a largo plazo. Si el diente está fracturado bajo la línea de las encías, presenta pérdida ósea severa o no puede restaurarse adecuadamente, la extracción puede ser la opción más segura. Tu profesional valorará el pronóstico, costos, tiempo y tu salud oral general antes de recomendar la mejor alternativa.
La cirugía se realiza bajo anestesia local, por lo que no deberías sentir dolor durante el procedimiento. El malestar posterior es común y suele mejorar en unos días con el alivio adecuado del dolor.
La mayoría de los procedimientos duran entre 30 y 60 minutos, aunque raíces complejas o acceso difícil pueden alargar la cita.
La cicatrización inicial de la encía suele ocurrir en 7–10 días. La regeneración ósea alrededor de la raíz toma más tiempo y se controla en visitas de seguimiento, a menudo con radiografías.
No siempre. La accesibilidad, la forma de la raíz, la proximidad a nervios o al seno maxilar, y la posibilidad de restaurar el diente influyen en su idoneidad. Se requiere un examen clínico e imágenes para confirmar si es una buena opción.
Muchos casos evolucionan favorablemente cuando el diente se selecciona adecuadamente y el extremo radicular puede sellarse eficazmente. Tu dentista puede darte un pronóstico realista según el diente afectado, la restauración existente y el tamaño de la lesión.